niño o niña rellenando fichas o haciendo deberes con su padre o madre

¿Qué está pasando con la educación en cuarentena?

A pesar de todas las dificultades, nuestros peques se han adaptado, en la inmensa mayoría de los casos, mucho mejor que los adultosa la situación repentina e imperativa que les lleva a estar en casa las 24 horas del día, al menos antes, en la primera fase de cuarentena (que la mayoría ha estado sin salir de casa más de dos meses), y seguir estudiando desde casa. Estar acompañados de mamá y papá compensa todo lo que se están perdiendo de las escuelas, echan de menos, unos más que otros, a sus amigos y amigas, pero más aún echaban antes de menos, muchos sin saberlo, estar con papá y mamá antes de la cuarentena, y ser un poco más libres. 

UN PROGRAMA ADAPTADO A CADA ALUMNO/A Y SU MODELO DE FAMILIA.

La dificultad de continuar con el aprendizaje, el ritmo de estudio y realizar evaluaciones en un sistema que realmente no aprovecha el potencial de sus alumnos, no refleja lo que ellos realmente aprenden, ni les aporta lo que realmente necesitan para ahora y el futuro.

En clase, acostumbrados a seguir al pie de la letra instrucciones precisas, con un horario y ritmo muy homogéneo marcado desde la autoridad y el mandato, no pensaban, ni ellos, ni nosotros, padres, madres y educadores, más que en que sacaran buenos expedientes, buenas notas que, a pesar de no reflejar lo que valen, pudiera servirles para un futuro. A pesar de que expertos y expertas en educación y en sociología llevan tiempo diciendo que estarán más preparados para el mundo laboral aquellos niños y niñas que hoy aprendan a ser autónomos, autodidactas, tener pensamiento crítico y habilidades de adaptación al cambio, en nuestras ocupadas vidas sólo hemos querido salvar el día, el curso o el año, siguiendo un supuesto marcado camino para el futuro de nuestros hijos e hijas, sin querer párarnos a pensar si ese camino estaba ya borroso e incierto. 

Ahora que las aulas permanecen cerradas, los educadores no tienen herramientas suficientes, según el sistema educativo establecido, para continuar enseñando y evaluando, algunos optan por mandar deberes y fichas sin fin, otros por dar clases on line, con la idea desde el gobierno central de reforzar conocimientos, pero todo eso resulta ineficiente, vemos que poco aprenden nuestros hijos con ese ritmo y método, que más que nada les agota y desmotiva.

¿Es tan diferente de lo que hacían antes?

Estar sentados en las aulas, escuchando al maestro o maestra dar su clase magistral de manera más o menos participativa, y hacer luego tareas. Realmente no es tan diferente de lo que hacían en clase, aunque sí es cierto que se daban más opciones, al libre criterio de cada maestro/a para usar estrategias más participativas o manipulativas, o de trabajo en grupo, a pesar de ello el método de estudio no difiere tanto ahora desde casa on line respecto de la manera presencial. Lo que sí se pone de manifiesto es que de esa manera aprenden mucho menos que si les ponemos a trabajar con los miles de recursos pedagógicos de calidad que nos llegan a través de nuestras redes sociales, desde juegos interactivos, visitas virtuales a museos o centros culturales, vídeos educativos, a materiales para hacer ciencia en casa con experimentos o trabajar de manera manipulativa con materiales típicos de pedagogías activas. 

AHORA ES MÁS EVIDENTE QUE LO QUE NECESITAN APRENDER NO LO ESTÁN OBTENIENDO EN LAS ESCUELAS.

Como padres vemos que aprenden mucho mejor y más rápido, si les ofrecemos otros recursos diferentes a las clases on line o fichas y deberes que hacer. Sabemos y comprobamos lo bien que aprenden cuando están motivados y partimos de su propia curiosidad, cuando juegan y se divierten. Las clases on line ofrecidas desde la escuela, son, en la mayoría de los casos, tiempo dedicado a cubrir un expediente para calificar y cumplir con un sistema burocrático y poder determinar las notas para un expediente académico, pero no realmente para aprender, eso queda en segundo plano.

¿Y si pudiéramos cubrir el expediente académico, cumplimentar los requisitos burocráticos y evaluar a la vez que permitimos que aprendan de una manera más eficiente, poniendo el enfoque en el aprendizaje en sí cómo objetivo principal? 

Las escuelas que están teniendo más éxito estos días en que deben realizar su trabajo a distancia, son aquellas que son más flexibles y adaptables al nivel, ritmo de trabajo y modo de aprendizaje de sus alumnos/as, los que tienen en cuenta el modelo de familia para adaptar el método elegido a los recursos que la familia tiene en casa y desea o puede adquirir, habiendo familias que funcionan muy bien con métodos más digitales, otras con materiales de casa, otras con juegos de mesa, otras con libros y papeles, otras con más contacto social aunque sea on line, y otras de manera más independiente y libre. Sólo cuando escuchan a las familias, a sus alumnos y alumnas y se adaptan, es cuando el método elegido tiene éxito.

¿Y qué pasa cuando acuden a clases presenciales? 

Evidentemente, muchos inconvenientes y dificultades en las que nos vemos las familias estos días se eliminan, pero, seamos sinceros, esos problemas principales son dos: 

  • La conciliación entre teletrabajo y educación en casa. 
  • La falta de socialización. 

A lo que habría que añadir otras dificultades, como la salud, la falta de salidas al exterior o realización de ejercicio físico, entre otras, según las circunstancias personales y propias de cada familia. Ahora que nos vamos desescalando de este confinamiento esas dificultades van diminuyendo.

Lo que es cierto es que lo que las escuelas aportan, es, principalmente, una solución a la necesidad social de que cuiden de nuestros hijos e hijas cuando queremos o debemos realizar otras tareas lejos de ellos, y ya de paso socializan. Nuestro sistema educativo se ha formulado en torno a la necesidad principal de los adultos, no de los niños y niñas que lo reciben, para un modelo social que está además desactualizado, pues a veces no sirve ni para eso (son muchos los adultos que encuentran verdaderas dificultades para conciliar vida laboral y familiar porque su situación laboral no coincide con el modelo estandarizado), y desactualizado también porque no les preparamos para un mundo actual, sino para un mundo de hace más de 200 años, muy diferente de la realidad de ahora y de la realidad que tendrán mañana.

Momento para impulsar el cambio.

Es ahora el momento de buscar cambios en el sistema educativo, desde las clases hasta la manera de realizar las evaluaciones, poniendo el enfoque principal en las necesidades de los niños y niñas, con el objetivo primero de conseguir una enseñanza eficiente. Se hace necesario atender a la diversidad del alumnado y adaptarse a su modo de aprendizaje.

Pero además, vemos la necesidad de estar preparados para educar a distancia, de realizar una educación en casa, cuando nos encontremos en situaciones de emergencia sanitaria u otras que lo requieran, ya sean generales o particulares.

Ahora vemos más que antes que cuando hay una circunstancia especial, nuestro sistema es incapaz de adaptarse y continuar con éxito una educación si las aulas están cerradas.

LOS ESTUDIOS INDEPENDIENTES: 

Se trata de un método de estudio muy extendido en otros países.Respetando ekl currúculo establecido se adapta a la manera de aprender de cada alumno y alumna, partiendo de sus intereses, flexibilizándose en el trabajo a realizar, en el horario presencial, con un seguimiento y evaluación personalizada. 

Puede parecer que es un trabajo extra impensable con la carga de trabajo actual de nuestros docentes, pero, sin embargo, por otro lado, al no tener que acudir a todas las clases presenciales, el alumnado que realiza los estudios de manera independiente requiere de menos tiempo de dedicación, es una cuestión organizativa del trabajo. El profesorado responsable lleva un seguimiento y acuerda, con alumno y familia, de que manera quieren trabajar una parte del currículo escolar. Se parte del interés del alumno/a, se le deja elegir el método de estudio y se hace seguimiento. Es, sin duda, eficaz, siempre que hay un mínimo de compromiso por parte del alumno/a y su familia, y es ideal para aquellos casos de fracaso escolar, niños y niñas de altas capacidades u otras particularidades que mejoran su rendimiento académico con un método de estudio personalizado a su ritmo y nivel, u otros casos en que la asistencia presencial bajo las condiciones estandarizadas, (de lunes a viernes de 9 a 14 horas, con clases magistrales y ejercicios de clase) no de buenos resultados. Se sigue precisando asistencia y continuidad, pero en menor medida. 

Es, sin duda, esta manera de adaptarse a cada alumno y su familia, para organizar su método de aprendizaje, respetando la diversidad de un alumnado con peculiaridades y recursos diferentes, la que determinará el éxito de una enseñanza curricular, que da soluciones cuando se requiere de situaciones que se salen de lo estandarizado. 

Unamos nuestras fuerzas 

Ayudemos a nuestros niños y niñas a estar preparados para el futuro que les espera, ser felices entonces, y ser felices ahora.

Es el momento de pedir a las instituciones educativas y legislativas que incluyan los estudios independientes, tan utilizados en otros países, en nuestro sistema educativo español como metodología a acogerse, según lo casos, cuando se valore conveniente una flexibilización en la asistencia presencial y una adaptabilidad del trabajo a realizar por los alumnos/as, permitiendo que aprendan aprovechando su máximo potencial.  

Es ahora el momento de pedir a las instituciones públicas que dejen de obligarnos a seguir un método ineficiente, de pedir que doten a nuestro docentes de recursos. Ellos y ellas que son también víctimas de una gran presión por parte de instituciones, familias y sociedad, que les pide resultados y soluciones, necesitan maniobrabilidad y recursos legales para poder dar lo que ellos y ellas quieren, y lo que los alumnos/as y sus familias demandamos, una enseñanza de calidad.

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